jueves, 1 de octubre de 2009



Para contar mi historia tendré que empezar muy atrás...
Mi historia es más importante para mi, que para cualquier poeta la suya, ya que es la mía y la historia de un hombre: no la de un hombre ficticio o inexistente, sino la de un hombre real, único y vivo. Hoy, como no sabemos, lo que significa hombre realmente vivo, se destruyen a millares de hombres, cada uno de los cuales, es una valiosa creación de la naturaleza. Sería fácil hacernos desaparecer con la bala de un fusil, si no fuéramos algo más que individuos aislados, y en ese caso, no tendría objeto contar historias. Pero cada hombre, nos es tan sólo el mismo, solo el punto único, singular e importante, en el que se entrelazan los fenómenos del mundo, una sola vez y nunca más. Es por eso que la historia de cada hombre, mientras viva y cumpla la voluntad de la naturaleza, es digna de toda la atención, ya que es algo maravilloso.En cada hombre hay un espíritu que sufre y es crucificado, y en cada crucificado hay un salvador. Hoy muy pocos saben lo que es el hombre, tal vez lo presienten algunos, y estos mueren más aliviados, como yo moriré cuando termine de relatar esta historia.
No puedo decir que soy un sabio. He sido un hombre que busca y sigue buscando, pero ya no en las estrellas y en los libros, sino que empiezo a escuchar las enseñanzas de mi sangre.
Mi historia no es dulce ni agradable, pues no es una historia inventada, sino que tiene un sabor a insensatez, a locura, a confusión y a sueño, como la historia de los hombres que no quieren decirse mentiras a sí mismos.
Nunca un hombre ha sido por completo el mismo, pero todos tienen la aspiración de llegar a serlo, unos en las tinieblas, otros con un rayo de luz, cada uno como puede. Todos llevan consigo , hasta el final, las viscosidades y cascaras de un mundo primordial. Algunos no llegan jamás a ser hombres, siguen siendo rana, ardilla o tal vez hormiga. Otros son mitad pez y mitad hombre. Pero cada uno, tiene su propia meta, (como una proyección e impulso desde lo mas hondo), a su propio fin. Podemos entendernos unos a otros, pero comprendernos, solo cada uno lo puede hacer consigo mismo.
Empiezo mi historia en un lugar que en mí conserva su perfume de nostalgia y de suave melancolía, callejones oscuros, calles claras, torres y casas, campanadas de reloj, caras humanas, habitaciones llenas de confort y bienestar, habitaciones colmadas de misterio y un miedo horrible a los fantasmas. Un olor a fruta y remedios caseros. Dos mundos opuestos se confundían allí.
Uno de estos mundos se llamaba amor y severidad, ejemplo y escuela. A este mundo pertenecían la claridad y la limpieza. Habitaban las buenas costumbres, palabras amables y suaves, ropa limpia, las manos lavadas. Ahí se cantaba el coral matutino y celebrábamos la Navidad, y en este mundo estaban trazadas la lineas rectas, y había que mantenerse dentro de la vida bella y ordenada, clara y limpia.
El otro mundo era totalmente diferente, olía diferente, hablaba de otra forma, exigía y prometía otras cosas. En este mundo había un estridente ruido de cosas terribles y enigmáticas, rumores escandalosos, voces de mujeres chillonas y borrachos, robos y suicidios.
Todo esto, hermoso y horrible, salvaje y cruel me rodeaba, las viejas podían embrujar y poner enfermos, y la ropa de marca se apoderaba de nuestras mentes.
Y yo estaba en medio de esos dos mundos... perplejo, sin saber a cual de los dos pertenecía, con un miedo terrible a equiivocarme, a no hacer lo correcto...

PakoRodríguez

1 comentario:

  1. Don PaKito mi amor!

    Hasta que al fin pudiste abrir tu blog verdad? jaja, tienes un buena inspiración y muchas oportunidades por delante; empezaste tu blog con el pie derecho, muy buen relato, muy buena historia, muy buena realidad, muy mal mundo en el que vivimos...

    Espero y no me defraudes, ya que me tendrás aquí día a día enriqueciéndome de tu sabiduría y pensamientos...

    Te quiero más que mucho

    Mil besos y abrazos

    Con Amor: Bonnie

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